Polémica por una planta de tratamiento de residuos en Villa Soldati

Es necesario determinar si existe un daño al ambiente y a las personas provocado por la explotación de la Planta de Tratamiento de Residuos Áridos de la Ciudad, la cual empezó a operar en el año 2013 en el barrio de Villa Soldati, perteneciente a la Comuna 8 de la Ciudad de Buenos Aires, que tiene por finalidad procesar el material proveniente de todas las obras de construcción y demolición de la Ciudad, tanto públicas como privadas. 

Por otro lado, y en el mismo orden de ideas, recientemente se han hecho públicas denuncias de vecinos de la comuna 8 de nuestra Ciudad, quienes alegan que la explotación de esta Planta de Tratamiento trae consecuencias no deseables tanto para el funcionamiento de sus vidas cotidianas como para su salud. Dentro de esas denuncias, se detalla que los habitantes padecen enfermedades respiratorias, sequedad de tejidos húmedos, irritación, jaquecas, ataques de asma tanto en forma aislada como crónica y, además, el posible contacto con elementos cancerígenos como el asbesto presente en restos de obra provenientes de construcciones antiguas.

La información difundida por las autoridades del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires resulta insuficiente; y por lo tanto urge conocer en detalle si las medidas implementadas para disminuir el impacto ambiental que conlleva el funcionamiento de la Planta logran el cometido de proteger el ambiente y a las familias que viven en las inmediaciones de la misma, y si su explotación provoca resultados negativos para la salud de los habitantes de la zona.

Resulta de mucha importancia contar con información oficial y fidedigna, con el objeto de garantizar  mejores condiciones de vida a los vecinos, y el efectivo cumplimiento del derecho elemental y colectivo al goce de un ambiente sano, como así también para atribuir a quien corresponda la responsabilidad que nace del deber de recomponer o, hasta incluso, del deber de cesar con las actividades que importan un impacto negativo al conjunto de la sociedad.

Tal como indica nuestra Constitución Nacional en su art. 41, “Todos los habitantes gozan del derecho a un ambiente sano, equilibrado, apto para el desarrollo humano y para que las actividades productivas satisfagan las necesidades presentes sin comprometer las de las generaciones futuras”. 

En el mismo orden de ideas, la Constitución de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, en su art. 26 indica que el ambiente es patrimonio común, y que “toda persona tiene derecho a gozar de un ambiente sano, así como el deber de preservarlo y defenderlo en provecho de las generaciones presentes y futuras”.

En efecto, este derecho constitucional a gozar de un ambiente sano y equilibrado tiene como correlato el deber de preservar el ambiente, lo que significa que en aquellos ámbitos construidos por el hombre existe la obligación constitucional de cumplir con determinados requisitos mínimos de protección y bienestar.

De manera concordante, en el art. 26 de la Norma Fundamental de nuestra Ciudad también se establece el deber de recomponer: “Toda actividad que suponga en forma actual o inminente un daño al ambiente debe cesar. El daño ambiental conlleva prioritariamente la obligación de recomponer”. Esto significa, nada más y nada menos que el deber de volver las cosas al estado en que se encontraban antes.

Por lo expuesto, y entendiendo que para que exista dicho deber de recomposición, se debe comprobar la existencia efectiva de un daño ambiental.

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